CONOCIENDO A LOS PROTAGONISTAS
“Conciencia y desarrollo sostenible: el camino hacia el triple impacto”
Luciano Bochicchio, fundador y coordinador de Marote, demuestra que el diseño, la innovación y la inclusión pueden convertir el material reciclado de tapitas de botellas de consumo masivo en nuevas oportunidades.
Cómo nació Marote: ¿qué vieron y qué fue lo que los motivó a ponerse en acción?
Marote nace a partir de la tesis de diseño industrial: crear productos a partir del plástico reciclado con el objetivo de darle valor a las cooperativas de reciclado. Estas las cooperativas son las que empezaron a visibilizar la cuestión del ambiente al juntar los materiales, pero no le dan un valor agregado, sino que lo venden como materia prima. Lo que se nos ocurrió fue diseñar productos a partir de plástico de las tapitas y botellas de consumo masivo, como botellas de champú, cremas, entre otros. Con esta información hicimos la tesis y nada más hasta que después de la pandemia me pregunté qué podía hacer en esa nueva etapa y -con la experiencia que ya traía del sector privado- decidí hacer algo con el plástico, no solo desde lo ambiental sino también social. Las bases de la empresa nacen con esas dos premisas.
¿Cómo trabajan en Marote y qué tipos de productos desarrollan?
Tenemos tres unidades de negocio. Por un lado, fabricamos productos, por otro lado, hacemos máquinas y la tercera unidad son los servicios, ya que con esas ofrecemos talleres de reciclado con las máquinas. Estas máquinas son desarrolladas y fabricadas por nosotros para ser transportadas en auto, gastan poca energía y cualquier persona las pueda usar, ya que son accesibles para comprar y transportar.
Estas máquinas las vendemos a municipios y empresas, a quienes les brindamos los talleres de reciclado en vivo. También asistimos a evento, donde las personas pasan por estas máquinas y viven la experiencia de reciclar como si fuera en una fábrica, pero lo hacen ellos. La recicleta sirve para pedalear y triturar las tapitas, que es el primer ciclo del reciclaje; con esa materia prima pasamos al segundo ciclo del reciclaje donde obtenemos un producto que tiene funcionalidad y durabilidad.
En cuanto a productos tenemos dos líneas. Por un lado, lo que son productos pequeños como llaveros, anteojos, agendas, soportes de notebook, entre otros, que los ofrecemos personalizados como regalos corporativos sustentables. Y, por otro lado, productos de gran tamaño como mobiliario urbano (bicicleteros, macetas, bancos).
Además, recientemente empezamos a colorantes orgánicos como borra de café y yerba mate. De esta forma, usamos un descarte de todos los días para darle color a nuestros productos.
¿Con qué tipo de material trabajan y con quiénes lo hacen?
Estamos ubicados en Saladillo, provincia de Buenos Aires. Acá el proveedor principal es el taller protegido CETIDIM, a quienes le compramos las tapitas y envases de champú o crema; incluso, le generamos una tarea nueva a los chicos para que separen las tapitas por color y puedan trabajar la motricidad fina, la atención y el trabajo en equipo.
También le retiramos el plástico a distintas empresas para después devolverle un producto. Por ejemplo, hicimos una alianza con una concesionaria para retirarle unas piezas que descartan de limpiaparabrisas de autos y armamos con eso merchandising para que regalen.
¿Qué barreras culturales y operativas encontraron y cómo las sortearon?
El problema que teníamos es que es la gente asociaba el plástico reciclado con algo de mala calidad. Nosotros a través del diseño tratamos de desmitificar esos conceptos y darle valor. Lo hicimos gracias a la separación en origen, conocer bien los plásticos y empezar a generar texturas que logramos a través de las máquinas que fabricamos.
Diseñamos nuestros productos y lo hacemos de tal manera que sean resistentes y no se rompan. Nuestros productos vienen a quebrar el concepto de obsolescencia programada, decimos que son para toda la vida. Si se te llega a romper, lo traes a Marote, te lo reciclamos y te lo damos de vuelta.
¿Qué oportunidad ves en términos de reciclaje para los próximos años?
Creo que hay que trabajar en la conciencia de las personas para que miren emprendimientos como Marote, que por suerte hay muchos. Con la visión del desarrollo sostenible, la economía circular y el triple impacto estos proyectos empiezan a ser más vistos; hoy son los consumidore quienes tienen el poder de compra, ya que tienen más acceso a la información que en el pasado. Eso es parte de hacer una compra responsable y consciente.
En Marote, así como este tipo de empresas, generamos impacto social y ambiental en Argentina, con un producto que es de industria nacional y mueve a toda una cadena de valor. Nosotros apostamos a cuidar el planeta y generar puestos de trabajo y empleo inclusivo a personas que están excluidas del mercado laboral tradicional.